Una bandera con mucha historia

Una bandera con mucha historia

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Bandera actual de España

La bandera española, según el artículo 4 de la Constitución, está formada por tres franjas horizontales, roja, amarilla y roja, siendo la amarilla el doble de ancha que cada una de las rojas. Pero esta insignia no ha sido igual a lo largo de la historia, sino que fue transformándose hasta llegar al modelo actual.

Banderta de los reinos unidos de Castilla y Aragón

La primera bandera que puede considerarse nacional es la formada por la unión de los estandartes de Isabel I de Castilla y Fernando II de Aragón, los Reyes Católicos. Casados el 19 de octubre de 1469, Isabel heredó la corona de Castilla tras la muerte de Enrique IV en 1474, pero no es hasta 1479, tras la muerte del padre de Fernando, Juan II de Aragón cuando quedan definitivamente unidos los reinos, uniendo sus escudos de armas de manera equidistante y conformando la primera enseña que representaba los reinos unidos.

Cruz de Borgoña

Pero ese símbolo sufrió constantes modificaciones, dependiendo del rey que ostentara el poder en ese momento. Tras el matrimonio de Juana de Castilla con el Archiduque de Austria Felipe «el Hermoso», se introdujo en las banderas españolas la Cruz de Borgoña; después, Felipe II estableció que el fondo blanco donde se sitúa la Cruz de Borgoña se cambiara al color amarillo; y así sucesivamente, cada monarca transformaba el emblema según creyera más oportuno.

Mientras en España reinaba Fernando VI, su hermano Carlos reinaba en Nápoles y Sicilia. Al fallecer sin descendencia, el trono de España pasó a manos de Carlos, convirtiéndose así en Carlos III de España. Durante esta época se puede afirmar que entre España, Francia, Nápoles, Parma y Toscana, todas ellas gobernadas por Borbones, existían excelentes relaciones, por lo que el hecho de que todas tuvieran banderas blancas no tenía demasiada importancia. Pero años más tarde, las relaciones entre ellos no eran tan cordiales e incluso luchaban a veces. En estas guerras, que solían producirse en alta mar, resultaba muy complicado distinguir a los amigos de los enemigos, pues todas las banderas eran casi idénticas. Para arreglar esta situación, Carlos III, a propuesta del ministro de Marina D. Antonio Valdés, convocó un concurso de diseños del que debía salir la enseña del Reino de España.

Diseños presentados a concurso:

El Soberano eligió dos de ellos, a los que varió las dimensiones de las franjas, haciendo que la franja central fuera el doble de ancha que las otras dos y que sus Armas Reales se redujeran a un castillo y un león. Los declaró reglamentarios el primero para la Marina de Guerra y el segundo para la Mercante.

Cómo resultado de ello se promulgó la Ordenanza General, que en el tratado IV, título I, expresa que:

Para evitar los inconvenientes y perjuicios que ha hecho ver la experiencia puede ocasionar la bandera nacional de que usa Mi Armada Naval y demás Embarcaciones Españolas, equivocándose a largas distancias ó con vientos calmosos con la de otras Naciones, he resuelto que en adelante usen mis Buques de guerra de Bandera dividida a lo largo en tres listas, de las cuales la alta y la baja sean encarnadas y del ancho cada una de la cuarta parte del total, y la de enmedio, amarilla, colocándose en ésta el Escudo de mis Reales Armas, reducido a los dos quarteles de Castilla y León, con la Corona Real encima; y el Gallardete en las mismas tres listas y el Escudo a lo largo, sobre Quadrado amarillo en la parte superior.

Y que las demás Embarcaciones usen, sin Escudo, los mismos colores, debiendo ser la lista de enmedio amarilla y del ancho de la tercera parte de la bandera, y cada una de las partes dividida en dos partes iguales encarnada y amarilla alternativamente, todo con arreglo al adjunto diseño. No podrá usarse de otros Pavellones en los Mares del Norte por lo respectivo a Europa hasta el paralelo de Tenerife en el Oceáno, y en el Mediterráneo desde el primero de año de mil setecientos ochenta y seis; en la América Septentrional desde principio de julio siguiente; y en los demás Mares desde primero del año mil setecientos ochenta y siete. Tendréislo entendido para su cumplimiento.

Señalado de mano de S.M. en Aranjuez, a veinte y ocho de Mayo de mil setecientos ochenta y cinco.

A. D. Antonio Valdés. Es copia del Decreto original.

En 1843 y mediante otro Real Decreto, la reina Isabel II ordenó que todas las unidades militares españolas utilizaran la misma bandera, considerándola a partir de entonces como bandera nacional. Esta bandera, junto con su escudo, se conservó hasta que Alfonso XIII fue obligado a marcharse de España al proclamarse la Segunda República en 1931.

Durante la Segunda República española se utilizó una bandera tricolor de franjas de igual tamaño entre ellas, sustituyéndose en la franja inferior el rojo por el morado. El escudo se colocó centrado y sufrió algunos cambios, como la desaparición del medallón dinástico central y la sustitución de la corona real por la corona mural.

Durante el régimen franquista, se volvió a la bandera bicolor pero con el escudo adoptado por el General Franco, que incorporaba el Aguila de San Juan junto con el yugo y las flechas, ambos símbolos de los Reyes Católicos y que previamente habían sido adoptados por la Falange Española.

En 1977, años después de la muerte de Franco, el escudo que éste introdujo en la bandera sufrió algunas modificaciones. Finalmente en 1981 se publicó una ley donde se tomó un antiguo escudo de armas con las banderas de los antiguos reinos que se unieron para formar España: Castilla y León, Aragón, Navarra y la fruta que simboliza el Reino de Granada. En el centro, el escudo dela Casa Borbón. A los lados dos columnas en las que en latín indica: «Plus Ultra» (Más Allá) haciendo referencia al descubrimiento de América por Cristóbal Colón en 1492. Arriba se sitúa la corona, símbolo de la monarquía y el reino que es España.

Txema Muñoz

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